miércoles, 25 de julio de 2012

Su participación en la Revolución Rusa


Lenin no ha hecho la revolución. La hizo el pueblo ruso. Más aún, que fue él quien puso un fin a la revolución. Paso a paso, desde el histórico respiro desde la paz de Brest-Litovsk hasta marzo de 1921, cuando impuso a sus rebaños su nueva política económica, e intento llevar la revolución a la calma, desnaturalizar sus fines y privarla de su contenido. Esa tarea no era fácil. El pueblo ruso, que se arrojó con toda el alma en la revolución, tenía ardiente fe en sus fuerzas, en sus posibilidades, en su persistencia. Lenin era demasiado astuto para oponerse a ese entusiasmo general, a esa honda fe. Al contrario, marchó con el pueblo y se unió a él . Pero el objetivo que perseguía era otro y se diferenciaba esencialmente de los objetivos que el pueblo quería. Era el Estado marxista, una máquina que involucraba todo en sí, que lo absorbía todo, que todo lo destruía, y cuya palanca tenían Lenin y su partido en las manos. Los seguidores de Lenin lo llaman grande. Lenin mismo habría llenado de burlas a los que le atribuyen hoy tales cualidades burguesas. Grandeza de espíritu, grande de corazón, comprensión y simpatía para un adversario, eran rasgos que escapaban totalmente a este hombre, que sin embargo, fue tan humano en sus defectos y criminal en sus errores.

No hay comentarios:

Publicar un comentario