"Era
un hombre de baja estatura,fornido,la gran cabeza redonda y calva
hundida en los hombros,ojos pequeños,nariz roma,afeitado,pero ya su
barba,tan conocida antaño,y que ahora seria eterna,comenzaba a erizar
sus facciones.Su chaqueta estaba raída,los pantalones eran demasiados
largos para el.Aunque no se amoldaba físicamente para ser el ídolo de
las multitudes,fue querido y venerado como pocos jefes en el curso de la
historia.Un extraño jefe popular,que lo era solamente por la potencia
de su espíritu.Sin brillo,sin humor,intransigente y frió,sin ninguna
particularidad pintoresca,pero con el poder de explicar ideas profundas
en términos sencillos,de analizar concreta mente las situaciones,y dueño
de la mayor audacia intelectual (...) Manteniéndose en el borde de la
tribuna,paseo sobre los asistentes
a sus ojos semicerrados,aparentemente insensible a la inmensa
ovación,que se prolongo,durante varios minutos.Cuando esta hubo de
terminado dijo simplemente "ahora vamos a dedicarnos a edificar el orden socialista".Nuevamente se produjo un rugido humano en la sala "
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